
Hablamos
mucho de la importancia de los activos intangibles para una empresa, del valor
que aportan la imagen y el posicionamiento que se consigue obtener en la mente
del consumidor, tantas veces superior a los bienes que se poseen o a la cifra
de ventas que se alcanza. Centrémonos en un ejemplo práctico.
¿Se acuerdan ustedes de Victorio & Lucchino? Aquella simpática y pizpireta pareja de modistos sevillanos que en algún momento llegó a poblar no solo las pasarelas, sino también pantallas de televisión y páginas de prensa. Más allá de que mucho no hemos llegado a tener nunca claro quien era Victorio y quien Lucchino, la semana pasada se ponía casi un punto final desde los juzgados a su trayectoria como empresarios, inhabilitándoles...